2010-05-10

Andrés Pérez Araya (1951 - 2002)

(Fotografía: Gentileza de Memoria Chilena, en http://www.memoriachilena.cl/temas/documento_detalle2.asp?id=MC0044054)


“Soy militante de la belleza”

Responsable del mayor hito del teatro chileno del último medio siglo, Andrés Pérez Araya patentó una colorida estética de marcada influencia popular y rescató estereotipos de personajes marginales bajo un enfoque festivo.

Perteneciente a la generación de recambio de
directores de la década del ochenta, Pérez ancló su universo creativo en las técnicas aprendidas en el teatro callejero, donde recogió el afán por ocupar espacios abiertos y llevar los espectáculos a la mayor cantidad de espectadores, especialmente de escasos recursos.

Su labor de director la alternó en sus inicios con la de
dramaturgo y coreógrafo, en particular durante su paso por la Compañía de Teatro Itinerante a fines del 70.

A mediados de la década del ochenta viajó a Francia para integrarse al
Théâtre du Soleilque dirigía Arianne Mnouchkine. La residencia de cinco años en dicho país resultó ser una experiencia decisiva en su carrera, que le permitió ganar destreza en el uso de máscaras, perfeccionarse en la práctica de renovados estilos de pantomima y técnica circense e iniciarse en los fundamentos del teatro oriental. Asimismo, tuvo la oportunidad de experimentar con nuevos procesos de montaje, en los cuales se esperaba que los personajes encontraran a los actores y no al revés. Para ello incorporó en todos sus trabajos el método de Mnouchkine, según el cual los intérpretes debían ensayar todos los personajes de una obra antes de inclinarse por un papel definitivo.

La mejor prueba de la fértil resonancia que estas técnicas encontraron en Chile fue
La Negra Ester. Junto con convertirse en el espectáculo teatral más visto en la historia local, marcó una renovación en la forma de entender la escena, rescató la figura de Roberto Parra y señaló el debut de la compañía Gran Circo Teatro.

El montaje se transformó en un fenómeno local e internacional gracias al espíritu de explosiva fiesta que generaba -ya fuera bajo una carpa o al aire libre- y la celebración que hacía de una chilenidad picaresca.

Aunque no llegó a dirigir una puesta de similar impacto, los trabajos de dirección de Andrés Pérez se afianzaron en esa línea de cautivante magia local, como lo probaron
El desquitey Nemesio Pelao, ¿qué es lo que te ha pasao?. Paralelamente exploró en otros estilos, como el carnaval de reminiscencias étnicas de Popol Vuh, las interpretaciones travestidas de Madame de Sade y montajes de óperas y musicales, como su versión de La pérgola de las flores.

En la última etapa de su carrera impulsó proyectos de corte más testimonial, como la obra
La huida, escrita por él en 1974, pero estrenada recién un año antes de su muerte.

El enorme impacto que generó su deceso puso de manifiesto el gran peso artístico y social que alcanzó, pese a tener que lidiar por recursos y espacios siempre esquivos. Este reconocimiento continúa expresándose públicamente a través de la celebración del
Día Nacional del Teatro, instaurado en su memoria.

(fuentehttp://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=andresperezaraya(1951-2002) )




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