2010-08-11

Diamela Eltit es galardonada con importarte premio de literatura


La escritora chilena Diamela Eltit, se convierto este mediodía en la segunda chilena (la primera fue Isabel Allende), en ser galardonada con el Premio de Letras José Donoso, que se otorga en reconocimiento a los escritores iberoamericanos que se han destacado por su trayectoria.

Eltit nació en Santiago en 1949. Se licenció en literatura y ejerce como profesora en Universidad Tecnológica Metropolitana. Ha escrito novela y ensayo. Desde 1991 y durante varios años se desempeñó como agregada cultural de la Embajada de Chile en México. En sus libros, rompe con la novela tradicional a través de ambientes sórdidos y personajes marginales con una narrativa jalonada por un lenguaje ambiguo y exaltaciones al cuerpo de la mujer que sufre. Suelen asociarse a esta corriente varios narradores unificados como la generación del 87, posterior al golpe que derrocó al gobierno de Salvador Allende, y cuya desazón y resentimiento ha generado nuevas búsquedas desde el punto de vista literario.

En 1979 junto a Raúl Zurita, Lotty Rosenfeld, Juan Castillo y Fernando Balcells funda el Colectivo de Acciones De Arte (CADA), que formó parte importante de la denominada Escena de Avanzada, que buscaba reformular los circuitos artísticos bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Un año después Egresa de la carrera de Literatura en la Universidad de Chile y luego cursa un postítulo en la Pontificia Universidad Católica, donde incursiona en el campo de las letras con la publicación de un libro de ensayos: Una milla de cruces sobre el pavimento.

La década de 1980 fue particularmente complicada para los intelectuales chilenos, quienes debieron recurrir a diversas estrategias para difundir sus obras en un ambiente cultural donde regía la censura. En este contexto un gran aporte fueron las publicaciones de mujeres, ya que generaron innovadores espacios de reflexión en torno a temáticas políticas contingentes y otros tópicos de interés, como lo fueron la sexualidad, el autoritarismo, lo doméstico, las políticas de lo cotidiano y la identidad de género.


En esta nueva generación de escritoras, se encontraba Diamela Eltit, quien no sólo articuló un nuevo proyecto de escritura -una propuesta teórica, estética, social y política desde un nuevo espacio de lectura-, también desarrolló un trabajo visual como integrante del (CADA).


Diamela Eltit incursionó en el ámbito literario desde la década de 1970, aunque recién fue conocida con la publicación de un libro de ensayos: Una milla de cruces sobre el pavimento (1980). Luego, en sus primeras novelas -Lumpérica (1983) y Por la patria (1986), la autora trabajó desde lo marginal, construyendo un espacio de resistencia y crítica a los distintos poderes que regían la oficialidad. Ya en su tercera novela, El cuarto mundo (1988), abordó la reflexión sobre la identidad latinoamericana y lo mestizo. Posteriormente, en 1989, publicó su primer libro de testimonios, El padre mío, donde escribió sobre la fragmentación, la corrupción, la violencia y la nación degradada.


A partir de 1990, la obra de Diamela Eltit se circunscribió al momento de redemocratización nacional. Por estos años, viajó a México como agregada cultural, donde finalizó su novelaVaca sagrada (1991). También, colaboró activamente en la Revista Crítica Cultural y otros medios de prensa, posicionándose como una notable ensayista.

Mientras residía en México elaboró, junto a la fotógrafa Paz Errázuriz, un libro de carácter documental sobre amor y locura, titulado El infarto del alma (1994) Ese mismo año, recibió una atención especial de la crítica por su novela Los vigilantes, que fue galardona con el Premio José Martín Nuez en 1995.

En 1995 gana el Premio José Nuez Martín por su novela Los vigilantes. Es la segunda escritora en adjudicarse esta distinción otorgada conjuntamente por el Instituto de Letras de laUniversidad Católica de Chile y la Fundación José Nuez Martín.


En 1996 durante cinco meses reside en Nueva York, donde termina su novela Los trabajadores de la muerte.


Luego en 1998, tras cuatros años sin publicar nada, presentó Los trabajadores de la muerte, una narración inspirada en la tragedia griega. En el 2002, presentó su novela, Mano de obra, donde, en palabras de Raquel Olea, presenta “una metáfora ejemplar de la fagocitación del sujeto público y del discurso social en la sociedad chilena actual”. Su más reciente novela lleva por nombre Jamás el fuego nunca.


Durante el otoño de 2007 ha sido profesora invitada del Departamento de Español y Portugués de New York University, donde dicta un taller de ficción y un curso sobre la novela corta contemporánea en América Latina.

Desde 2008 es columnista de cultura y política en el semanario chileno The Clinic.



  • Lumpérica (1983)
  • Por la patria (1986)
  • El cuarto mundo (1988)
  • El padre mío (1989)
  • Vaca sagrada (1991)
  • El infarto del alma (1994)
  • Los vigilantes (1994)
  • Los trabajadores de la muerte (1998)
  • Mano de obra (2002)
  • Puño y letra (2005)
  • Jamás el fuego nunca (2007)


Fuente: Emol, Wikipedia